sábado, 30 de abril de 2011
Solo por un momento...
Me preocupo, sin duda, en demasía. A veces desearía no pensar. Quizá por eso me guste tanto dormir, porque es en ese momento cuando por fin consigo dejar la mente en blanco.
Trato de disimular, pero se me da fatal. El nudo en la garganta, los ojos acuosos y mi boca tratando de convencerme para que sonría.
Por suerte estas a mi lado y me haces sentir libre. En ese momento los oscuros pensamientos parten para no volver más.
¡Largo!
¡Idos!
Y cuando esas negras tormentas se disipan te veo a ti.
¡Libre!
Luego, al volver de la plaza, siento frío.
Recomendaciones:
Imelda May - Johnny got a Boom Boom (Escuchar en Spotify)
Imelda May - Falling in love with you again (Escuchar en Spotify)
Video:
Paulus M.
miércoles, 30 de marzo de 2011
Soneto
Veo tu imagen en el reloj, la esfera
Mas no hay agujas corriendo en mi muñeca
Te vas y no puedo sino torcer la mueca
Y en sueños comprendo lo bello de la espera
Es Cheshire la que hace la noche día
Más dulce aún que el nectar de ambrosía
O quizá sentir contigo esa empatía
Es la luz que me hacía falta, Venus, mi guía
Temo que de tu risa la vuelta
Sería espejo de mi alma muerta
Y sin embargo amas, sin embargo amas
Temo hacerte sentir hueca
Somos uno, gira la rueca
Y sin embargo amas, sin embargo amas.
Canción recomendada: Astor Piazzolla - Libertango
Escuchar en Spotify
Escuchar en Spotify la versión de Michel Camilo & Tomatito
Video:
Paulus M.
Etiquetas:
Astor Piazzolla,
Michel Camilo,
Tomatito
jueves, 3 de marzo de 2011
Comodín
No vestía de bombachos bicolores ni llevaba cascabeles, pero aquel aspecto de duende... De facciones afiladas, lucia perilla y le importaban un comino los dimes y diretes. Vivía por y para sí mismo, y aun sin darse cuenta lograba encajar en cualquier puzzle.
Unos dias era terrible por la mañana. El café le sabía a rayos, el periódico le devolvía encima toda la fealdad del mundo y la radio de la vecina le retumbaba en el cerebro con ese atroz sonido a lata. Se templaba a la tarde tras la siesta. Aunque fuese solo de un cuarto de hora aquel descansito le venía de perlas. A la noche le volvían los humores. De pingo y con las amistades traían de cabeza a medio barrio con sus juegos y canciones.
A ella la reconocía por sus andares. Venía preciosa como siempre y él, como un tonto, aún se sonrojaba. Era incapaz de perder la inocencia. De la solapa de su chaqueta sacó un trebol de siete hojas. Era morado.
-Te lo cambio por tu sonrisa. -le dijo.
Recomendación: Steve Miller Band - The Joker
Escuchar en Spotify
Video:
Paulus M.
lunes, 21 de febrero de 2011
Sonrie
Rebuscando en los bolsillos encontró: unos naipes, le gustaba la magia pero nunca apostaba dinero jugando al póquer; unos pañuelos, aún estaba algo acatarrado; una medalla de la Virgen, aunque no creía en Dios; y unas llaves.
-¿Cuál quieres abrir? -preguntó.
Una caricia, un beso, y querer parar el tiempo. Cuando la dualidad pierde el sentido y todo es uno, un silencio lo dice todo.
A la vuelta Cheshire miraba desde arriba con esa particular manera de sonreir mientras dos sombras se perdían entre las farolas.
Canción recomendada: Sniff 'n the Tears - Driver's seat
Escuchar en Spotify
Video de la canción:
Paulus M. a la señorita Macarrone
jueves, 3 de febrero de 2011
Lawrence
El sol pegaba en la nuca como nunca. Podía sentir cada gota de sudor recorriendo la espalda. La ropa estaba empapada. Pesaba como si estuviese tejida en plomo hundiéndole cada vez más en la arena. La lengua seca, la garganta rasposa, la piel curtida, los ojos llorosos y repletos de arena.
Cuando llegó a la cima de la duna consiguió ponerse de pie. No sin cierta dificultad pudo ver la vasta amplitud del desierto. La maldita arena lo cubría absolutamente todo y el calor hacía que el horizonte se desdibujase en curvas vaporosas. Le pareció ver un brillo más allá de la arena. Quizá un espejismo, quizá el reflejo de una piedra bien pulida, quizá su última esperanza.
Un soplo del desierto le tiró duna abajo revuelto en un alud de arena. Desorientado gateó en busca de aquel brillo y fue en ese momento cuando la arena comenzó a derretirse. En aquel valle de dunas se estaba formando un remolino de barro rojo y a cada vuelta se hundía más y más. Pronto el barro le llegó hasta la barbilla, la boca, la nariz...
Brillos. Luces. Rojo. Naranja. Amarillo. Y aquel destello...
Abrió los ojos. La cortina se movía con el viento y de vez en cuando el sol le daba en la cara. A su lado estaba ella, abrazándole.
Canción recomendada: Wilco - Sky Blue Sky
Escuchar en Spotify
Video de la canción:
Paulus M.
Cuando llegó a la cima de la duna consiguió ponerse de pie. No sin cierta dificultad pudo ver la vasta amplitud del desierto. La maldita arena lo cubría absolutamente todo y el calor hacía que el horizonte se desdibujase en curvas vaporosas. Le pareció ver un brillo más allá de la arena. Quizá un espejismo, quizá el reflejo de una piedra bien pulida, quizá su última esperanza.
Un soplo del desierto le tiró duna abajo revuelto en un alud de arena. Desorientado gateó en busca de aquel brillo y fue en ese momento cuando la arena comenzó a derretirse. En aquel valle de dunas se estaba formando un remolino de barro rojo y a cada vuelta se hundía más y más. Pronto el barro le llegó hasta la barbilla, la boca, la nariz...
Brillos. Luces. Rojo. Naranja. Amarillo. Y aquel destello...
Abrió los ojos. La cortina se movía con el viento y de vez en cuando el sol le daba en la cara. A su lado estaba ella, abrazándole.
Canción recomendada: Wilco - Sky Blue Sky
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Video de la canción:
Paulus M.
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