sábado, 31 de octubre de 2009

Queen


Queen..."Los" Queen... Desde luego, uno de los mejores grupos del siglo XX, sino el mejor. Aparecieron en mi vida por influencia paterna como otros muchos grupos. Para mi Queen es mucho más que un simple grupo que hace música que me gusta, para mi, son parte de mi vida diaria. No hay día en que no escuche al menos uno de sus temas. Ahora, echo la vista atrás y me veo pasando horas y horas jugando al Gran Turismo con Queen como banda sonora... Sin duda, tienen algo que les hace especiales.

¿Es la guitarra del espléndido Brian May? ¿El bombo de Roger Taylor? ¿Las cuerdas del bajo de John Deacon? ¿La irrepetible voz de Freddie Mercury? ¿O su bigote?

Quizá no sea nada de eso... Simplemente llegarón, tocaron y vencieron. Rompieron todos los moldes, hicieron algo tan diferente... tan bello... Si algún día mi mente fuese capaz de componer una canción la mitad de buena que alguna de los Queen... probablemente fuese incapaz de asimilarlo y estallaria.

¿Os habeis dado cuenta de que llega un momento en que a los grupos que llegan muy alto,los que alcanzan tal fama, los que tocan el techo... se les empieza a llamar poniendoles articulo delante?
Por ejemplo "los" Queen, o "los" Rolling Stones, o "los" Who... sin embargo no se te ocurre decir "los" D'Nash o yo que se... (Sin quitarle merito a estos últimos.. que han actuado en Eurovision y eso ya te da caché... ejem... ejem...)

De ahi que Los Queen se merezcan ese "los", porque con veinte discos y ocho recopilatorios a sus espaldas han llegado al olimpo de la música y han conseguido que la gente compre sus discos. Porque con los discos sucede algo especial:

Yo creo que todos los grupos del mundo tienen al menos una canción que te acaba gustando, o por lo menos no te disgusta. En un caso supuesto... Un tio más heavy que el viento tiene una estanteria llena de discos de Kiss ¿por que? Porque a este tio le gustan practicamente todas las canciones de Kiss. Pero un día escuchando la radio olé ponen una cancion de Camela, y resulta que esa canción acaba por gustarle. ¿Eso hace que se compre el disco? No. ¿Por que? Porque solo le gusta una canción y es una bobada gastarse veinte euros en un disco para escuchar una sola canción.

Por eso creo que los grupos buenos consiguen gustarte en todas sus canciones y gastarte veinte euros en uno de sus discos merece la pena, porque vas a escuchar todas sus canciones. (Del precio de los discos ya hablaremos otro dia, porque según está el panorama musical acutalmente... no me extraña que la gente descargue musica...)

Volviendo a Queen... me es casi imposible recomendar una cancion. ¡Todas son tan buenas...! Venga va... valor y al toro:

Canción recomendada: Bohemian Rhapsody

Escuchar en Spotify

Video de la canción:

Fdo: Paulus Magister

miércoles, 14 de octubre de 2009

Desgraciada suerte.





Manuel, un hombre regordete y profesos de literatura, caminaba sin rumbo aparente, pensando en cómo sería el día siguiente, como se portarían sus alumnos, que frase hecha podría decir en qué momento de la clase y en que calle giraría para dar su paseo en su nueva ciudad.


Manuel estaba acostumbrado a pasear por la calle Zamora de Salamanca rodeado de universitarios con hormonas efervescentes con toques de psicosis preexámenes.
Ahora su vida era tranquila, en un instituto pequeño con alumnos de segundo de bachillerato motivados y cegados por sus sueños, todo era mucho mas simple.

Cuando avanzaba por la estrecha calle iluminada por la luz naranja de las farolas, recordaba los viejos tiempos en los que él y sus amigos miraban el reflejo de la puesta de sol en el mar.
Manuel había tenido una juventud feliz y plena, había hecho todo lo que había querido, cometido errores y disfrutado mucho. Hizo el amor por primera vez con dieciocho años el un Ford fiesta, viajó por Europa, estudió y disfrutó.

Ahora mientras caminaba recapacitando y pensando en sus acciones, intentaba sin éxito -por culpa de su tremenda barriga- mirar sus pies mientras caminaba. ¿Que había sido de su vida?, ¿Donde quedó todo?, ¿Alguien recordaba todas sus locuras?...
Manuel había crecido y ahora conocía el final de la historia, sus amigos casados o perdidos ya no recordaban sus historias y gracias a ello Manuel guardaría su vida y volvería a empezar.

Fdo: El vulgar secuaz.

Canción recomendada: Divenire (Ludovido Einaudi)

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martes, 6 de octubre de 2009

Con la musica a otra parte, al Mcdonald



Invadido por el hambre entré en McDonald con la única intención de comer unas hamburguesas. Quien hubiese dicho que la experiencia daría para escribir en un blog.


Cuando atravesé el arco de la puerta no tardé en notar una gran nube de ese acido que todos conocemos como estupidez. Una pareja estaba sentada en una mesa, ella mordía su hamburguesa y de vez en cuando miraba hacia arriba para darse cuenta que él todavía estaba allí. Mientras, él comía y ni siquiera miraba más allá del kétchup que escurría por debajo de la hamburguesa.

En otra mesa, mas apartada, una familia de bolivianos comían en compañía de los gritos de sus dos hijos de no más de diez años. La mujer miraba al vacio pensando en cómo había terminado su vida, y el hombre ni siquiera era capaz de pensar.

Cuando dejé de fantasear sobre aquella gente me dispuse a unirme a la larga cola, pero mientras guardaba espera no pude creer lo que estaba viendo, un grupo de lo que parecían cinco diminutos zombis extasiados por unas pequeñas maquinas que manejaban en sus manos, mientras su menú infantil esperaba a ser abierto. ¡¡Ni siquiera habían cogido los juguetes!!

Llegó mi turno en la cola y cuando creí que nada mas podía ser raro, apareció mi dependiente: Raúl (Nunca he entendido porque ponen los nombres en esa ridícula tarjeta). Raúl era el típico estudiante que necesita dinero para fiestear y costearse caprichos, pero como ya he dicho no hay nada normal en McDonald, y Raúl no era una excepción.

Todos estaban muy acelerados, ¡lo único que le había pedido eran dos hamburguesas!, pero tenían todos muchísima prisa, y de repente sonó una voz robótica: -¡Coche en el “Mc-auto”!- . Los dependientes, incluido Raúl, comenzaron a moverse como auténticos muñecos de latón movidos por un pequeño mecanismo en sus espaldas, chocando y gritando, hasta que se volvieron a poner de acuerdo y todo volvió al caótico orden anterior.

Por fin conseguí mis hamburguesas y justo cuando me iba a ir de ese aterrador lugar me paré a pensar si también yo sería tan raro como aquella gente.

Fdo: El vulgar secuaz.