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miércoles 1 de febrero de 2012

Rimas pícaras.



La falacia ya no sacia
a la burocracia, hija de la mafia.
Ésta democracia huele a rancia.

Un Cacique pondrá dique a tu sique
por mucho que repliques, si se lo permites.
Ésta sociedad se va a pique.

Nos mienten acerca del ambiente
del continente; no es pertinente.
La gente lo siente, es evidente.

La demencia es la esencia
de su eminencia, la presidencia.

Mantiene en vilo a la nación desde su mansión.
Todo el congreso debería ir a prisión.
¿La misión? Que paguen su traición.

Seré escueto, es mi precepto.
¡Basta ya de vivir del cuento!
O los pies en el cemento
y acabar ahogados en un último lamento.

Cuán voraces los secuaces del dinero,
no conocen la miseria del minero.
Mas de carbón tienen las almas,
llenas de billetes sus palmas,
para ellos no habrá calma,
el día que el pueblo diga:
¡A las armas!


Paulus M.


Recomendación musical: Harry Nilsson - Everybody's talkin

Escuchar en Spotify

domingo 1 de enero de 2012

2012



Érase una vez que se era en una selva lejana de unas tierras más allá de donde el hombre blanco había pisado jamás, que unos hombres medían el tiempo en extraños glifos, adoraban a Venus, y vestían con ropas fabricadas con la vegetación adornadas de oro. Estos humanos se unieron para crear un calendario e hicieron cálculos con los glifos durante muchas lunas. Mas un día, cansados de trabajar y de contar tan adelante en el tiempo, abandonaron su empresa para continuarla en el momento que el calendario corriera el riesgo de quedarse obsoleto.

Hoy en día aquella civilización no se encuentra entre nosotros, aunque conservamos parte de su obra. Muchos piensan que ese calendario tiene un fin hecho adrede y que en verdad acabará el mundo en diciembre del dos mil doce. Pero mi opinión es otra. El futuro, por el mero hecho de ser futuro, no existe, ya que no ha sucedido. El futuro empieza a existir, pues, en el momento en el que se hace presente. Puede ser que no hicieran más calendario, puede ser que sus profecías les dijesen que acabaría el mundo, pero yo creo que lo que nos espera es un cambio. No un fin.

Echando un poco la vista atrás podemos ver fácilmente que nuestra historia se divide en siglos. Cada siglo que recorremos supone un cambio en las mentes de los individuos. Y ahora emprendemos el siglo XXI que hace nada acaba de arrancar. Revoluciones históricas se enfrentan a un ficticio estado del bienestar que nos han vendido en los noventa. La personas se levantan por la democracia en países donde los estudiosos decían que era muy dificil, por sus costumbres y características sociales, que pudiera consolidarse. Esta fiebre libertaria contagia a los países europeos como España o Grecia y llega hasta el corazón mismo del capitalismo como es Wall Street.

Pensar en esto hace que se me erice el vello. Tengo esperanzas, tengo ganas de vivir el cambio y espero sorprenderme con los tiempos que lleguen. Cada uno que se imagine el futuro como quiera.



Aprovecho para felicitar el año nuevo a todos los lectores de El Traste Nº27.

Wolfmother - Far Away
(Spotify)




Paulus M.

miércoles 30 de noviembre de 2011

Niebla



Caía la niebla poco a poco humedeciendo cada recodo de la ciudad. Los cristales se empañaban y el vaho se confundía con el humo de los coches y los cigarros. De camino hacia casa comenzó a pensar, acto que al que no estaba muy habituado. La espesura blanquecina comenzó a ser mayor y cada vez más densa. Sentía como si estuviese dentro de algodón. No veía más allá de sus narices y el suelo se desdibujaba bajo sus pies.

Se detuvo. Había perdido la noción de la realidad. Intentó relajarse respirando hondo. Dio un paso y comenzó a caer en una niebla infinita hacia un vacío aún más inmenso. Ojalá hubiese algo blando sobre lo que aterrizar el golpe, pensó, y cumpliéndose su deseo fue recogido en una forma de niebla y mecido hasta que pudo recobrar el bipedismo.

Consternado por esta idea pensó en algo que pudiese iluminarle acerca de su situación y de pronto millares de bombillas aparecieron colgadas de cables que se perdían en la grandeza del cielo gris. Al unísono se encendieron cegándole y ,aterrado por la ingente cantidad de luz, deseó la oscuridad y todas las luces se fundieron estallando las bombillas en pequeños pedacitos de cristal que cayeron en miles de colores.

Se sentó no sabía muy bien donde y se concentró en su hogar, pero de nuevo dejó de hacerlo. Imaginó un sofá repleto de cojines, una hoguera que prendía sin necesidad de cambiar la leña, y de un chasquido de dedos hizo aparecer todos los instrumentos que se le pasaron por la cabeza, desde zampoñas hasta didgeridoos. Se tumbó comodamente, cerró los ojos y los instrumentos comenzaron a interpretar lo que en ese momento discurría por su mente.

¿De verdad quería volver?


Mos Eisley - Cantina Theme (BSO Star Wars)



Paulus M.

lunes 31 de octubre de 2011

El velocípedo


Ya desde los tiempos de Orville y Wilbur se viene hablando de bicicletas. Y es curioso que cuando aprendes a manejarlas no se te olvide por muchos años que pasen. Aunque desde luego, el saber montar en bici no te exenta de caídas.

Me he roto lo que viene siendo el apófisis estiloides del cúbito, y para mi propio asombro no me ha dolido tanto como recordaba. Quizá fuera el ambiente en el campito lo que me evadía del dolor. Bikers de toda España montando en nuestras rampas, buen rollo, comida del chino...

En relación a la entrada anterior no se bien donde ubicarme ahora respecto la sinusoide vital porque me lo pasé muy bien el sábado, pero me he roto la muñeca, así que supongo que me encuentro en un periodo donde la pendiente es cero.

Por un mes me convertiré en el Manco de Lepanto. Me encerraré a oscuras en mi cuarto y teclearé con los dedos libres de mi mano derecha la mejor novela de todos los tiempos, o por lo menos un capítulo. Ando enfrascado escribiendo un libro. Ya lleva dos capítulos más un pequeño prologo. No os contaré de que va, que así, si os interesa, ya comprareis el libro y me haréis caja. Por suerte tengo a una correctora a la que no se le pasa ni una coma y le da al libro la calidad que a mi me falta.

No me iré sin dejaros el video del campito, que hará las delicias del aficionado al BMX.




La canción que suena en el video es de Fleetwood Mac y se titula "The Chain"
Spotify



Aunque mi recomendación final será la canción que sonaba en el momento de mi caída.

Martin Jondo - Rainbow Warrior
Spotify



Fdo. Paulus M.

viernes 30 de septiembre de 2011

Altibajos



La vida es lo que tiene, que tan pronto estás en la cresta de la ola, en tu propio cenit, como te hundes en el más mísero de los fangos y te ahogas. Que suspendes el carnet de conducir, pues te vienes abajo con todo el equipo. Que apruebas unos exámenes y alguno de ellos con nota, pues vuelta a ver la luz. Que te hacen esperar más de un mes para poner Wi-fi en casa y cuando por fin llega el router (que tienes que instalar tu mismo) te dicen que tienes que esperar otros diez días por un sms de nada que confirmará la activación, pues ahí ya si que te acabas por desesperar. Que a la salida del ensayo te encuentras con la señorita Morricone, pues otra vez arriba.

Y es que la vida no es plana, la vida lleva intrínseca una función sinusoidal de acontecimientos. Aunque no siempre de la misma intensidad, los sucesos te llevan a diferentes estadios de emociones. Además tampoco siguen una periodicidad, sino que, a su libre albedrío, las bajadas se amontonan en temporadas salpicadas de pequeños momentos de felicidad, y las subidas se ven interrumpidas por ínfimos descensos sin importancia.

Llamadme loco si queréis pero creo que a la vida en general habría que aplicarle un condensador. Que al nacer, los bebés trajesen su propio condensador bajo el brazo, así la función seno de la vida dejaría de serlo, para subir una vez y descender muy lentamente sin llegar a pasar ese punto en el que las cosas comienzan a ser malas para volver a cargarse al nuevo paso de la onda.

Quizá alguno se vea abrumado por esta aplicación de la electrotecnia a la vida diaria, pero no es más que una basura de metáfora, aunque no creo que llegue ni a eso, sería más bien una analogía un tanto cochambrosa.

Sea como fuere, me gustaría acabar con una frase que escuché ayer.

"Soy feliz porque sigo sufriendo, pero no me importa"

Cada cual que opine lo que quiera.

Loch Lomond - Wax & Wire




Paulus M.