Sales por la puerta, hecho una furia. Con la guitarra al hombro todos tus pensamientos se tranquilizan y piensas en pasear. Las luces de las farolas iluminan tu camino; un camino que no tiene final. La lluvía se suma a tus lágrimas recorriendo en cada una de sus gotas toda tu cara. Tus zapatos se embarran caminando por la cuesta que lleva hasta el bar donde pides un café. Un café caliente en una noche fría e hinóspita. Pides un bolígrafo en la barra, y te pones a escribir. Tu mente, mucho más lista que tú, te recuerda un pasaje de "Tres sombreros de copa" de Miguel Mihura., aquel en el que Don Sacramento le dice a Dionisio "Es usted un bohemio".
El tiempo pasa y ves la hoja en blanco permanente. Garabatos en el margen, funda vacía, acordes sueltos, letras faltas de sentido... Quieres salir; salir del mundo, harto y aburrido. Apuras el cafe, recoges y justo antes de levantarte suena esa canción. Gato Jazz. El frío Walt te descubre el jazz, el jazz divertido, el de la improvisación, el sorprendente, el desconocido.
Te fumas un cigarro que tu mismo has liado al son del jazz, sincopado. Bolas de papel en el suelo que ya serán barridas y te pones la bufanda. Has quedado. La guitarra te acompaña, paseando a tu lado. La calle es vuestra, helada, húmeda, solitaria. Al ruido de tus pasos se suma el rápido caminar de un gato que cruza la calle como el que va a un concierto.
Ahora toca olvidar, borrar de tu cabeza todo lo malo, todo lo que se tiene que quedar guardado en un cajón junto a tus calcetines, muy al fondo. Ya habrá momento para buscarlos.
Llamas al portal, y te parece haber vivido una canción de Sabina. La noche acaba de empezar.
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Fdo: Paulus Magister
Juego: "Zombie Outbreak Simulator"
Hace 10 horas




