miércoles, 30 de noviembre de 2011

Niebla



Caía la niebla poco a poco humedeciendo cada recodo de la ciudad. Los cristales se empañaban y el vaho se confundía con el humo de los coches y los cigarros. De camino hacia casa comenzó a pensar, acto que al que no estaba muy habituado. La espesura blanquecina comenzó a ser mayor y cada vez más densa. Sentía como si estuviese dentro de algodón. No veía más allá de sus narices y el suelo se desdibujaba bajo sus pies.

Se detuvo. Había perdido la noción de la realidad. Intentó relajarse respirando hondo. Dio un paso y comenzó a caer en una niebla infinita hacia un vacío aún más inmenso. Ojalá hubiese algo blando sobre lo que aterrizar el golpe, pensó, y cumpliéndose su deseo fue recogido en una forma de niebla y mecido hasta que pudo recobrar el bipedismo.

Consternado por esta idea pensó en algo que pudiese iluminarle acerca de su situación y de pronto millares de bombillas aparecieron colgadas de cables que se perdían en la grandeza del cielo gris. Al unísono se encendieron cegándole y ,aterrado por la ingente cantidad de luz, deseó la oscuridad y todas las luces se fundieron estallando las bombillas en pequeños pedacitos de cristal que cayeron en miles de colores.

Se sentó no sabía muy bien donde y se concentró en su hogar, pero de nuevo dejó de hacerlo. Imaginó un sofá repleto de cojines, una hoguera que prendía sin necesidad de cambiar la leña, y de un chasquido de dedos hizo aparecer todos los instrumentos que se le pasaron por la cabeza, desde zampoñas hasta didgeridoos. Se tumbó comodamente, cerró los ojos y los instrumentos comenzaron a interpretar lo que en ese momento discurría por su mente.

¿De verdad quería volver?


Mos Eisley - Cantina Theme (BSO Star Wars) (Grooveshark)



Paulus M.

lunes, 31 de octubre de 2011

El velocípedo


Ya desde los tiempos de Orville y Wilbur se viene hablando de bicicletas. Y es curioso que cuando aprendes a manejarlas no se te olvide por muchos años que pasen. Aunque desde luego, el saber montar en bici no te exenta de caídas.

Me he roto lo que viene siendo el apófisis estiloides del cúbito, y para mi propio asombro no me ha dolido tanto como recordaba. Quizá fuera el ambiente en el campito lo que me evadía del dolor. Bikers de toda España montando en nuestras rampas, buen rollo, comida del chino...

En relación a la entrada anterior no se bien donde ubicarme ahora respecto la sinusoide vital porque me lo pasé muy bien el sábado, pero me he roto la muñeca, así que supongo que me encuentro en un periodo donde la pendiente es cero.

Por un mes me convertiré en el Manco de Lepanto. Me encerraré a oscuras en mi cuarto y teclearé con los dedos libres de mi mano derecha la mejor novela de todos los tiempos, o por lo menos un capítulo. Ando enfrascado escribiendo un libro. Ya lleva dos capítulos más un pequeño prologo. No os contaré de que va, que así, si os interesa, ya comprareis el libro y me haréis caja. Por suerte tengo a una correctora a la que no se le pasa ni una coma y le da al libro la calidad que a mi me falta.

No me iré sin dejaros el video del campito, que hará las delicias del aficionado al BMX.




La canción que suena en el video es de Fleetwood Mac y se titula "The Chain"
Spotify Grooveshark



Aunque mi recomendación final será la canción que sonaba en el momento de mi caída.

Martin Jondo - Rainbow Warrior
Spotify Grooveshark



Fdo. Paulus M.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Altibajos



La vida es lo que tiene, que tan pronto estás en la cresta de la ola, en tu propio cenit, como te hundes en el más mísero de los fangos y te ahogas. Que suspendes el carnet de conducir, pues te vienes abajo con todo el equipo. Que apruebas unos exámenes y alguno de ellos con nota, pues vuelta a ver la luz. Que te hacen esperar más de un mes para poner Wi-fi en casa y cuando por fin llega el router (que tienes que instalar tu mismo) te dicen que tienes que esperar otros diez días por un sms de nada que confirmará la activación, pues ahí ya si que te acabas por desesperar. Que a la salida del ensayo te encuentras con la señorita Morricone, pues otra vez arriba.

Y es que la vida no es plana, la vida lleva intrínseca una función sinusoidal de acontecimientos. Aunque no siempre de la misma intensidad, los sucesos te llevan a diferentes estadios de emociones. Además tampoco siguen una periodicidad, sino que, a su libre albedrío, las bajadas se amontonan en temporadas salpicadas de pequeños momentos de felicidad, y las subidas se ven interrumpidas por ínfimos descensos sin importancia.

Llamadme loco si queréis pero creo que a la vida en general habría que aplicarle un condensador. Que al nacer, los bebés trajesen su propio condensador bajo el brazo, así la función seno de la vida dejaría de serlo, para subir una vez y descender muy lentamente sin llegar a pasar ese punto en el que las cosas comienzan a ser malas para volver a cargarse al nuevo paso de la onda.

Quizá alguno se vea abrumado por esta aplicación de la electrotecnia a la vida diaria, pero no es más que una basura de metáfora, aunque no creo que llegue ni a eso, sería más bien una analogía un tanto cochambrosa.

Sea como fuere, me gustaría acabar con una frase que escuché ayer.

"Soy feliz porque sigo sufriendo, pero no me importa"

Cada cual que opine lo que quiera.

Loch Lomond - Wax & Wire    (Grooveshark)




Paulus M.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Ánimo muchacho...



Me duele la cabeza. He pasado toda la tarde frente al libro y las letras se derriten, incomprensibles, sobre mis manos. La tinta me come los dedos y tengo ampollas en los ojos de tanto leer. Ya ni el ansia de conocimiento me invita a seguir. Mi mente me pide descanso.

En una semana volveré a jugarme un año de mi vida. La ruleta rusa de los test, la espada de Damócles sobre mi nuca en los desarrollos, y todo para juzgarme.

¿Quién es un pedazo de papel escrito para valorarme?

Podría ponerme a filosofar sobre lo mal estructurada que está la educación, pero prefiero posponerlo para cuando abra una nueva sección en el blog, que está en proyecto (Aunque parece que la subvenciona una diputación. Por la lentitud, digo...). Aunque prefiero posponerlo para cuando tenga tiempo, que ahora he de hacer caso a otras prioridades.

Malditas obligaciones ¿Quién las inventó? ¡Que lo ajusticien!

Dame tiempo para el arte y deja de imponerme tu sistema cruel y explotador, Mundo. Déjame tiempo para crecer como persona y no me hagas menguar con deberes que opriman mi ser, Mundo. Quiero vivir, y tú, Mundo, me matas.

Recomendación - Dvorak - Sinfonía del nuevo mundo

Escuchar en Spotify










Paulus M.

lunes, 18 de julio de 2011

Matavenero y Ortigueira


Hace unos días emprendimos uno de los mejores viajes que he realizado hasta el momento. Partimos al alba con el coche repleto de comida y de abultadas mochilas. ¿Nuestro destino? Una pequeña eco-aldea que hasta hace poco ni siquiera aparecía en los mapas. Siguiendo una carretera digna del rally de Córcega nos desviamos por una pista de tierra siguiendo los arcoíris que marcaban el camino al estilo de las vieiras del Camino de Santiago. La pista estaba repleta de baches y badenes lo que hacía que el coche se bambolease inevitablemente lanzándonos de un lado a otro del asiento con las consiguientes carcajadas.

Paramos un momento a admirar las vistas del valle y continuamos hasta el aparcamiento, a unos quince minutos a pie del pueblo. No dejaban entrar con los coches hasta el pueblo para evitar así ruido, polución y todas las molestias que ocasionan. Así pues nos cargamos de bártulos y bajamos por un sendero de márgenes quemados. Pronto vimos el pueblo y el humo de los hogares.

Nosotros dormimos en la casa común. Una casa con fuego de leña, algunas literas, pequeñas ventanas, y con superpoblación de moscas. Tras dejar los bártulos allí y tocar un poco una guitarra a disposición de quien supiera aporrearla, fuimos a dar un paseo por el pueblo.

La gente de allí vive en pequeñas casas de madera al estilo de las yurtas. Suelen ser casas de dos pisos y de una sola estancia por piso. Suficiente para vivir cómodamente. La gente es realmente amable y hospitalaria, en seguida te invitan a pasar y a charlar un rato con ellos. Los días se nos hicieron eternos. No porque nos aburriésemos, sino porque nos levantamos con el sol y nos acostábamos con él. El ritmo de vida allí era muy diferente al estrés de la ciudad.

Bajamos por el valle en otra de nuestras excursiones hasta el río, un lugar abovedado de árboles que daban una sombra húmeda y fresca en contraste con la solana del camino. El río no cubría en sus partes más profundas mucho más arriba de la cintura, pero a ver quien era el valiente que se metía en sus heladas aguas. Por el mismo camino del río se llegaba hasta Poibueno, otra aldea similar a Matavenero dónde topamos con un rebaño de cabras.

Nuestro último día allí lo pasamos en la bodega donde nos sirvieron un "Chambir". Esta bebida se trataba de una suerte de champagne de rosas con un chupito de cerveza negra que realmente sabía delicioso. Aprovechamos también para comprar un tarro de confitura de frambuesas con nata, que acompañado del pan de la tahona del pueblo nos hizo la boca agua. Todo estaba hecho por la gente del pueblo y con los recursos del pueblo.

De allí me llevo una paz interior y un sosiego como no he sentido nunca en ningún otro sito. Me llevo el cariño de la gente. Me llevo el haber asistido a una asamblea del 15-M que se celebró por parte de unos chicos que hacían la marcha a Madrid desde Galicia y decidieron pasar por allí.
Me llevo sin duda muchas cosas y a cambio dejo una cazuela olvidada en la casa común.


Ortigueria fue ya otra historia. Nuestro primer reto fue encontrar aparcamiento. Llegamos allí un miércoles. Bajamos el camino hasta el pinar y allí entre unos árboles montamos la tienda. Al poco rato llegaron los amigos que faltaban así que todo salió a pedir de boca.

Una vez montadas las tiendas y acomodados fuimos a investigar por el pinar y por sus innumerables puestos y raves. Una rave para el que no lo sepa se trata de un puesto, a veces acompañado de barra de bar, con unos altavoces donde ponen toda clase de música. Pero no solo hay una rave, hay decenas de ellas por todo el pinar, incluso en la playa también, y en cada una de ellas ponen un estilo.

Por otra parte los puestos de comida estaban realmente bien, aunque había mucha comida vegana. La mayor parte de los días comimos en el puesto que Matavenero había llevado al festival, y donde ofrecían unas crepes con mermelada del pueblo.

Si me pongo a hablar de la gente quizá no acabe. A cada cual era más pintoresco. Vi a uno vestido igual que Johnny Deep en "Miedo y asco en las Vegas", otro tenía la cabeza pegada al altavoz a las once y media de la mañana, otro iba desnudo por la playa y el que menos te ofrecía galletas de la risa, opio, o la tan conocida dietilamida de ácido lisérgico. Y casi como personas había perros, muchos perros.

Luego por la noche subimos al pueblo a ver y a escuchar el festival de música celta. Tuvimos la suerte de escuchar a grupos como Skerryvore, Luar Na Lubre, o la Brian Finnegan Big Band. Todos ellos espectaculares. La organización del festival estaba realmente bien, con siete buses cada diez minutos o cuarto de hora que llevaban a la gente desde el pinar hasta el festival en el pueblo.

También nos bañamos en el mar. Aunque la mayor parte de los días hizo un tiempo de perros pudimos disfrutar de un par de cortos baños en las frías aguas del atlántico antes de volver a nuestra seca meseta. Incluso el último día me dio por ir a investigar a una de las islas cercanas a la costa una vez que había bajado la marea y se podía llegar a pie. De paredes escarpadas, el acceso a la isla era casi imposible, así que la rodeé trepando por las rocas hasta llegar al otro lado y por fin pude ver la inmensidad del océano.

La vuelta fue ya otra historia. Pasé el viaje durmiendo y cuando quise darme cuenta estábamos ya en casa. Vuelta a la normalidad, pero con otra voluntad y con muchas ganas de aplicar lo aprendido a mi rutina.

Un viaje repetible sin duda.

Recomendaciones:

Skerryvorre - Path to Home (Spotify)




Luar Na Lubre - O son do Ar (Spotify)



Brian Finnegan Big Band - Belfast (Spotify)

El video no corresponde a la canción, pero es un extracto de la actuación en el festival de Ortigueira de 2011



Paulus M.

viernes, 17 de junio de 2011

La cadena alimenticia



Era un lugar oscuro, cuadrado y sin vida. Las rejas lo cubrían absolutamente todo y la luz roja del ocaso entraba enfilada por las ventanas. Todo el suelo estaba cubierto de heces de paloma, y había incluso alguna que otra paloma muerta. Me fijé un poco más en uno de los cadáveres que parecía estar más fresco y noté que tenía una especie de mordisco en un lateral. Del resto solo quedaban los huesos y algunas plumas.
Seguí por el pasillo con el ruido del quebrar de los cristales en mis pies. Avancé con una mano apoyada en la pared, carcomida por los años. El óxido estaba por todas partes y el ambiente era cada vez más pútrido.

Me seguía un chico joven y asustado. No supe nunca como se llamaba. Le encontré agazapado debajo de unas mesas que años antes habían servido para amueblar el comedor llorando e intentando no hacer ruido. Tras hablar con él y tranquilizarle decidimos huir de allí. Pero el edificio era tan rebuscado y había tantas naves, salas, pasillos, escaleras, patios y tantas celdas que resultaba fácil perderse allí.

Cada vez había menos luz y empezaron a oírse los primeros gemidos. Aceleramos el paso y llegamos a una estancia que constaba de tres pisos que se veían desde el bajo y en la pared derecha de cada uno de ellos había como quince celdas. De pronto y todos a una, fueron saliendo aquellos asquerosos seres de sus calabozos arrastrándose y gimiendo lastimosamente. Por un instante nos quedamos petrificados, pero pronto detectaron nuestro olor y corrieron hacia nosotros. Parece que las palomas les abrieron el apetito.

Huimos esquivando toda clase de mesas tiradas, agujeros en el suelo, escaleras... siempre buscando la poca luz que había allí. Ya casi podía notar esas uñas amarillas y sucias arañándome la nuca.

En un giro a derechas vimos un gran portón rojo de óxido y una pequeña puerta abierta a su lado. Corrí como nunca hacía la salida pero la bloqueó uno de esos monstruos. A la velocidad que iba no podía pararme a pensar así que reuní valor y plaqué a la bestia derribándola y dejando el camino libre. Al fin en la calle di un par de zancadas hasta la carretera y me dí la vuelta a esperar al joven.

Le vi salir como un gamo, pero de esos gamos pequeños, y débiles que aún no tienen experiencia y se presentan como la presa más fácil. Así el zombie que estaba en el suelo alargó el brazo agarrando el tobillo del pequeño gamo y haciéndole caer. El resto de los engendros no andaban muy rezagados y sin darle opción se abalanzaron todos sobre él devorándole. La escena comenzó a ser asquerosa, sangre y vísceras salían a borbotones por todos lados. A mi me parece bien que coman, pero con la boca cerrada y cubiertos por favor.

Por mi parte no me quedé a mirar el festín. Aproveché su distracción y corrí por la carretera. Pronto me perdí en la noche albergando aún alguna esperanza.


Recomendación: The Zombies - Time of the season

Escuchar en Spotify

Video:


Paulus M.

sábado, 14 de mayo de 2011

Rutina



Solo... El tiempo pasa lento... Aún queda un largo trecho...
¿Dónde quedó mi hogar? Mi familia... Lejos...
Ciudadano rodante, peregrino errante, aburrido del viaje...
Un café... lo tienes delante... azúcar... desagradable...
Olor a imbécil, gente pedante... cerebro estéril, fachada aberrante...


Sabbat... toca descansar...
El Domingo pasa sin avisar...

Y todo por ellos...

Recomendación: Judas Priest - Breaking The Law

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Paulus M.

sábado, 30 de abril de 2011

Solo por un momento...



Me preocupo, sin duda, en demasía. A veces desearía no pensar. Quizá por eso me guste tanto dormir, porque es en ese momento cuando por fin consigo dejar la mente en blanco.

Trato de disimular, pero se me da fatal. El nudo en la garganta, los ojos acuosos y mi boca tratando de convencerme para que sonría.

Por suerte estas a mi lado y me haces sentir libre. En ese momento los oscuros pensamientos parten para no volver más.

¡Largo!

¡Idos!

Y cuando esas negras tormentas se disipan te veo a ti.

¡Libre!

Luego, al volver de la plaza, siento frío.



Recomendaciones:
Imelda May - Johnny got a Boom Boom (Escuchar en Spotify)
Imelda May - Falling in love with you again (Escuchar en Spotify)


Video:


Paulus M.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Soneto


Veo tu imagen en el reloj, la esfera
Mas no hay agujas corriendo en mi muñeca
Te vas y no puedo sino torcer la mueca
Y en sueños comprendo lo bello de la espera

Es Cheshire la que hace la noche día
Más dulce aún que el nectar de ambrosía
O quizá sentir contigo esa empatía
Es la luz que me hacía falta, Venus, mi guía

Temo que de tu risa la vuelta
Sería espejo de mi alma muerta
Y sin embargo amas, sin embargo amas

Temo hacerte sentir hueca
Somos uno, gira la rueca
Y sin embargo amas, sin embargo amas.


Canción recomendada: Astor Piazzolla - Libertango

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Escuchar en Spotify la versión de Michel Camilo & Tomatito

Video:




Paulus M.

jueves, 3 de marzo de 2011

Comodín



No vestía de bombachos bicolores ni llevaba cascabeles, pero aquel aspecto de duende... De facciones afiladas, lucia perilla y le importaban un comino los dimes y diretes. Vivía por y para sí mismo, y aun sin darse cuenta lograba encajar en cualquier puzzle.

Unos dias era terrible por la mañana. El café le sabía a rayos, el periódico le devolvía encima toda la fealdad del mundo y la radio de la vecina le retumbaba en el cerebro con ese atroz sonido a lata. Se templaba a la tarde tras la siesta. Aunque fuese solo de un cuarto de hora aquel descansito le venía de perlas. A la noche le volvían los humores. De pingo y con las amistades traían de cabeza a medio barrio con sus juegos y canciones.

A ella la reconocía por sus andares. Venía preciosa como siempre y él, como un tonto, aún se sonrojaba. Era incapaz de perder la inocencia. De la solapa de su chaqueta sacó un trebol de siete hojas. Era morado.

-Te lo cambio por tu sonrisa. -le dijo.


Recomendación: Steve Miller Band - The Joker

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Video:



Paulus M.

lunes, 21 de febrero de 2011

Sonrie



Rebuscando en los bolsillos encontró: unos naipes, le gustaba la magia pero nunca apostaba dinero jugando al póquer; unos pañuelos, aún estaba algo acatarrado; una medalla de la Virgen, aunque no creía en Dios; y unas llaves.

-¿Cuál quieres abrir? -preguntó.

Una caricia, un beso, y querer parar el tiempo. Cuando la dualidad pierde el sentido y todo es uno, un silencio lo dice todo.

A la vuelta Cheshire miraba desde arriba con esa particular manera de sonreir mientras dos sombras se perdían entre las farolas.

Canción recomendada: Sniff 'n the Tears - Driver's seat

Escuchar en Spotify

Video de la canción:



Paulus M. a la señorita Macarrone

jueves, 3 de febrero de 2011

Lawrence

El sol pegaba en la nuca como nunca. Podía sentir cada gota de sudor recorriendo la espalda. La ropa estaba empapada. Pesaba como si estuviese tejida en plomo hundiéndole cada vez más en la arena. La lengua seca, la garganta rasposa, la piel curtida, los ojos llorosos y repletos de arena.

Cuando llegó a la cima de la duna consiguió ponerse de pie. No sin cierta dificultad pudo ver la vasta amplitud del desierto. La maldita arena lo cubría absolutamente todo y el calor hacía que el horizonte se desdibujase en curvas vaporosas. Le pareció ver un brillo más allá de la arena. Quizá un espejismo, quizá el reflejo de una piedra bien pulida, quizá su última esperanza.

Un soplo del desierto le tiró duna abajo revuelto en un alud de arena. Desorientado gateó en busca de aquel brillo y fue en ese momento cuando la arena comenzó a derretirse. En aquel valle de dunas se estaba formando un remolino de barro rojo y a cada vuelta se hundía más y más. Pronto el barro le llegó hasta la barbilla, la boca, la nariz...

Brillos. Luces. Rojo. Naranja. Amarillo. Y aquel destello...

Abrió los ojos. La cortina se movía con el viento y de vez en cuando el sol le daba en la cara. A su lado estaba ella, abrazándole.

Canción recomendada: Wilco - Sky Blue Sky

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Video de la canción:




Paulus M.

lunes, 3 de enero de 2011

Cuando la moneda cayó de canto



Cuando el rayo de Zeus golpeó mi cabeza partiendo mi alma en dos, sentí que perdía para siempre una parte de mí. Nos dividió creyendo que así nos sumiría en la más profunda de las desgracias. Pero sin quererlo nos propuso el mayor de los retos. La búsqueda de nuestra mitad perdida.

Así pues, ayer mientras paseaba, una cascada de puestas de sol me hizo levantar la cabeza. Como quien guarda el equilibrio, la vi caminar con las palmas de las manos hacia abajo, dulce y de puntillas. Me sobrevino de pronto una sensación de atracción inefable. Como si el hado tirase de mi pecho y el sino me empujase por la espalda.

Decidí entonces que necesitaba verla. Di un par de largas zancadas y quizá fue el ruido de mis pies, o la simple sensación de presencia, la que hizo que se volviese por una milésima de segundo.

Sentí entonces la más profunda de las miradas, casi ni recuerdo su bello rostro, pero sé que era hermosa. Todo fue tan deprisa... Una imagen puedes olvidarla, pero una sensación pervive en tí.

Casi sin que me diese cuenta dobló la esquina. Y desapareció entre la multitud.

Ahora espero bajo la sombra del cronista, esperando que algún día aquel brillo vuelva a levantar mi cabeza.

Canción recomendada: Billie Holiday - Cheek to cheek

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Video de la canción:




Paulus M.